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POR QUÉ DEBE SER RUEDA CIUDAD EUROPEA DEL VINO

POR QUÉ DEBE SER RUEDA CIUDAD EUROPEA DEL VINO

A cualquiera que le pregunten cuándo empieza un nuevo año nos dirá que, obviamente, el 1 de enero. Un ciudadano de Rueda jamás dará esa respuesta. Un rodense aprendió bien pronto en su infancia que el año empieza con el primer día de vendimia cuando los 1.300 habitantes de la Villa se remangan al unísono y se ponen manos a la obra camino de los viñedos.

 

Así se lo ha enseñado cada generación a la siguiente en una incesante cadena de abuelas, madres, hijos y nietos que se remonta hasta la Edad Media. Una tradición transmitida mediante historias alrededor de un brasero, a los pies de un viñedo maduro o montados en un remolque que gotea mosto.

 

Cada helada, cada nevada, cada tormenta y cada sequía dejan su marca en el ADN no solo de los vinos de Rueda sino también de sus ciudadanos. Cada añada un anillo en el tronco que es la historia común de un pueblo que lleva a cabo su vida respirando vino, con los pies profundamente arraigados en el suelo pedregoso y la mirada en la línea en que se juntan cielo y viña. 

 

Historia y tradición

 

El primer registro escrito de la elaboración de vino en Rueda se da en la Edad Media. Sin embargo es fácil imaginar que ya desde mucho antes, entre su Fundación en el siglo IV y ese momento, sus habitantes ya se entregaban al cuidado de los campos, el mimo por la uva y el gusto por los vinos bien trabajados.

 

Hoy por hoy hay un total de 12.853 hectáreas de viñedo en el término municipal de la Villa de Rueda que dan empleo de forma directa o indirecta a más de 700 personas. De hecho en los últimos 15 años Rueda es el municipio de menos de 2.000 habitantes que más puestos de empleo ha creado.

 

Se puede decir que además de vivir el vino, Rueda lo celebra. No en vano la Fiesta de la Vendimia lleva más de 15 años celebrándose en la segunda semana de octubre con una media de 4.000 asistentes por año.

 

Junto a numerosas bodegas en Rueda se encuentran también la Estación Enológica de Castilla y León (con aproximadamente 60 trabajadores) y el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Rueda (con 50 trabajadores). La D.O. Rueda es la más antigua de Castilla y León ya que fue reconocida en 1977 y aprobada de forma definitiva en 1980.

 

La fuerte presencia y la gran aportación de la industria del vino aportan a la Villa de Rueda una inyección económica que eleva la renta per cápita hasta los 25.350€ de media.

 

La inversión en innovación y la profesionalización en el sector del vino además ha contribuído a la paulatina incorporación de la mujer al entorno laboral.

 

La entrega de Rueda al vino no sólo se ve a nivel local y regional sino que tiene un fuerte peso a nivel nacional ya que forma parte de ACEVIN (Asociación Española de Ciudades del Vino) y a nivel internacional como miembro de RECEVIN (Red Europea de Ciudades del Vino).

 

Recientemente Rueda se ha incorporado a través de varias Bodegas en la Ruta del Vino de Rueda con más de 38.000 visitantes de 2018 y un crecimiento del 17,41% respecto al año anterior, lo que la convierte en la cuarta con mayor crecimiento de España.

 

En resumen la Villa de Rueda respira vino en todos sus ámbitos: laboral, industrial, social, turístico y económico. Se trata de una forma de vida, una tradición centenaria que corre por las venas de todos sus habitantes.